El balón de fútbol


Desde años inmemorables, al ser humano le ha gustado dar patadas a cosas, ya sean piedras, manzanas, cascos militares o sacos de boxeo. Por ello, no nos extrañamos cuando nos enteramos de que las primeras pelotas revestidas de cuero aparecieron en la China del siglo III. Les gustaba dar patadas a cosas, pero había que evitar hacerse daño en el pie.

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Evolución del balón de fútbol

En la Edad Media, se utilizaban vejigas de cerdo, pero todo cambió cuando se infló el primer balón interior de goma en 1861. Así, la pelota fue mucho más ligera y, por lo tanto, más agradable de golpear que una roca. Esa fue la tecnología que se usó para los primeros balones de fútbol en Inglaterra, deporte con orígenes en 1863.

Tras casi 100 años de historia de fútbol, apareció el primer balón que no había sido fabricado en cuero (1960). Diez años después, se adaptó la apariencia de los balones para que fueran más visibles en la televisión a color, dando lugar al icónico y mítico balón blanco y negro.

En las últimas décadas del siglo XX, el caucho vulcanizado permitió que los balones de fútbol fueran más ligeros y rápidos. También permitió que tuvieran una trayectoria de vuelo mucho más precida que antaño.

Fuente fotográfica: celebreak.eu

Allá donde mires, habrá un balón

A lo largo de la historia, se han podido ver imnumerables imágenes y eventos en los que los balones de fútbol han sido invitados de honor. Sin embargo, la anécdota que más llama la atención es la de Neil Armstrong, astronauta que quiso llevarse un balón a la Luna. Sin embargo, la NASA se negó a su petición.