Chapuzas en los estadios de fútbol


Desgraciadamente para todos los aficionados de este bello deporte, el dinero mueve el fútbol, y muchos estadios, obligados a realizar remodelaciones, pasan a manos equivocadas o poco profesionales.

Comodidad y visibilidad no siempre son las mejores

Fuente fotográfica: rccelta.es

Recientemente, se ha hablado mucho de las obras en el Estadio de Balaídos (Vigo), donde, entre otras cosas, los nuevos asientos han generado la protesta de los aficionados celtiñas. Las protestas se basan en la escasa separación entre las localidades, donde apenas caben las piernas de los espectadores.

Para solucionarlo, el ayuntamiento vigués ha propuesto reducir el aforo para ampliar el espacio y, así, la comodidad de los aficionados que asisten al estadio.

Fuente fotográfica: Marca.com

Además del espacio, existen otros errores de diseño que resultan bastante molestos para aficionados que, al llegar a su asiento, se percatan de que algo les impide ver alguna zona del terreno de juego: una columna, el reflejo de los focos en el cristan de protección, el techo o una pared suelen ser los más habituales en estos casos.

La seguridad debería ser primordial

Los casos expuestos anteriormente son minucias si los comparamos con chapuzas que costaron la vida a los espectadores. A lo largo de la historia del fútbol, se han dado dos casos que destacan sobre el resto.

La tragedia de Heysel

El primero de ellos tuvo lugar en Bruselas (Bélgica), donde se disputó la final de la Copa de Europa en 1985 entre Liverpool y Juventus. En aquel entonces, los asientos no eran individuales y, en ocasiones, el acceso a las gradas excedía el permitido. Este caso se conoce como ‘la tragedia de Heysel’, en la que, debido a avalanchas por el exceso de aforo, se contabilizaron hasta 39 fallecidos y 600 heridos aplastados contra vallas y muros de la grada.

Desde entonces, la UEFA cambió las normativas de los asientos y la seguridad en los estadios, e inició la persecución de grupos violentos en el mundo del fútbol.

El drama de Furiani

El otro caso destacado tuvo lugar en el fútbol francés y tuvo tal repercusión que, a día de hoy (aunque la pasada temporada no se respetó), no se disputa ningún encuentro oficial en la fecha aniversario del ‘drama de Furiani’: el 5 de mayo.

Corría el año 1992. En la semifinal de la Copa de Francia, el Bastia recibía en la isla córcega al Marsella, por aquel entonces el mejor club francés. Ante tal oportunidad, la directiva local decidió levantar una grada supletoria (que aumentaba un 50% el aforo del estadio) para una mayor recaudación en las taquillas.

Siete minutos antes del comienzo del partido, la grada se desploma provocando 18 muertes y 2.357 heridos. A diferencia de la ‘tragedia de Heysel’, el partido se suspendió y no se buscó otra fecha para disputarlo.

Fuente fotográfica: forzabastia.com

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