Equipos que protestaron negándose a jugar


Recientemente, el fútbol femenino ha declarado una huelga para luchar por el convenio que regule el correcto desarrollo de esta modalidad que tanto a crecido, lucha que cuenta además con el apoyo político.

En la historia del fútbol, al igual que en la de cualquier sociedad, los profesionales se han unido más de una vez para protestar contra alguna medida contraria a los intereses de los futbolistas, ya sean deportivos, profesionales o personales.

Como método de protesta, alguna vez hemos visto equipos que se han negado a disputar un encuentro de fútbol oficial. En España, encontramos los casos de FC Barcelona y Racing de Santander.

FC Barcelona planta al Atlético ante 1 000 espectadores

Fuente fotográfica: Marca

Así, el 24 de abril de 2000, los culés se negaron a jugar contra el Atlético de Madrid nada más ni menos que en el partido de vuelta de unas semifinales de Copa del Rey (en la ida, los colchoneros ganaron 3-0). Pep Guardiola, como capitán en aquella época, comunicó al árbitro que tan solo disponían de 9 jugadores de campo y dos porteros, por lo que no reunían las condiciones necesarias para jugar.

Esta protesta se debía a que la selección española jugaba ese mismo día y el efectivo culé se había visto gravemente mermado. Los jugadores que acompañaban a Guardiola fueron Xavi, Puyol, Sergi, Dehu, Simao, Abelardo, Gabri, Dani y los porteros Hesp y Arnau. “La decisión de no jugar es unánime. Estoy completamente de acuerdo. No había visto nada igual en setenta años”, declaraba Nicolau Casaus, vicepresidente del FC Barcelona.

El abrazo de los jugadores del Racing de Santander

Fuente fotográfica: RTVE

En enero de 2014, por aquel entonces militando en Segunda División B, los jugadores del histórico club santanderino se negaron a jugar su partido de cuartos de final de la Copa del Rey contra la Real Sociedad. A diferencia del caso anterior, los futbolistas saltaron al terreno de juego y el encuentro comenzó. Sin embargo, tras el pitido inicial, los jugadores racinguistas permanecieron abrazados y se negaron a participar debido a que llevaban cinco meses sin cobrar. Finalmente, el partido fue suspendido.