La peculiaridad de los porteros de futsal


A pesar de lo que muchos puedan pensar, el fútbol sala no es lo mismo que el fútbol 11 en un terreno reducido. Ambas modalidades difieren no solo en reglamento y formas de jugar, sino también en las cualidades y virtudes de sus jugadores.

El caso más claro lo encontramos bajo palos. El portero siempre ha sido una posición que requiere un entrenamiento específico al margen del resto de jugadores de un equipo, ya sea de fútbol 11 o de futsal, pero, en este último, la diferencia es mayor.

Fuente fotográfica: LNFS

En un deporte en el que se juega con los pies, el portero de futsal se caracteriza por usar, literalmente, cualquier parte de su cuerpo para ocupar el máximo espacio delante de la portería. A diferencia del fútbol 11, los guardametas no utilizan guantes (salvo escasas excepciones). Esto les otorga un mejor agarre de balón y una mayor precisión en los saques con la mano.

Sin embargo, las protecciones no escasean: vendajes en muñecas y dedos, coderas, rodilleras… Pero, ¿por qué tanta protección? Fácil. El fútbol sala destaca por su intenso juego en el que nadie se permite el más mínimo respiro. Así, el portero se convierte en un elemento esencial que, a menudo, interactúa con el balón en más ocasiones que cualquier otro jugador, por lo que se expone en mayor porcentaje a una posible acción que termine en lesión.

Fuente fotográfica: LNFS

A continuación, os dejamos un vídeo de Rafa, ex-portero de ElPozo Murcia FS, en el que nos explica su procedimiento a la hora de vendarse las manos:

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